Odisea con la pantalla WUXGA 2CCFL de un M4400
A mediados de 2009 decidí renovar mi equipo de trabajo portátil. Llevaba varios años trabajando con equipos Dell de gama empresarial, siempre con muy buenos resultados y con un soporte técnico excelente. De hecho, mi equipo en aquel entonces era un Dell Precision M20, del cual estaba tremendamente satisfecho, por lo que opté por seguir con la misma gama.
Así, en julio de 2009, adquirí una estación de trabajo portátil Dell Precision M4400, con una pantalla WUXGA (1920×1200) con tecnología de retroiluminación 2CCFL (o CCFL Dual) y acabado Antiglare (mate).
Las prestaciones destacadas de esta pantalla (acceder a “Comparación paralela“) eran un brillo de 350 nits, una relación de contraste de 400:1 y una gama de colores del 75% (frente al 45% de las pantallas WLED).
No obstante, parece que esta tecnología no ha dado los resultados esperados. La prueba son los 4 cambios de pantalla que llevo en menos de año y medio, y que Dell no ha vuelto a ofrecer este tipo de pantalla en ninguno de sus equipos portátiles.


Pantalla Original (Julio 2009)
La pantalla original del equipo era de la marca LG, modelo LGD018F.
Las primeras impresiones fueron muy buenas. Colores vivos, buen contraste, buen brillo (trabajaba, de forma habitual, aproximadamente al 80% de brillo) y retroiluminación bastante uniforme. En definitiva, estaba muy satisfecho.
A los pocos meses, hacia finales de 2009, empezaron a aparecer unos puntos negros, como manchas, en la pantalla. No eran píxeles muertos. Poco después, también aparecieron una serie de “rallas” curvadas, que se sumaron a los “puntos” que ya habían.
Llamé al Servicio Técnico y me enviaron una pantalla nueva.
Primer cambio de pantalla (Enero 2010)
La nueva pantalla fue de la marca Samsung, modelo SEC5443. Número de pieza: RX392.
Como primera impresión noté que los colores reproducidos por esta pantalla eran diferentes con respecto a la LG. Mismo brillo y mismo contraste, pero diferente tonalidad de colores. Daba la sensación de que el blanco era más “puro”, más blanco, con respecto a la LG. Tardé unas semanas en adaptarme, pero una vez acostumbrado al cambio, también acabé muy satisfecho.
Por desgracia, justo un año después, se empezó a reproducir un problema similar al que había tenido con la LG original. Empezaron a aparecer puntos negros y algunas “rallitas”. Estas irregularidades iban apareciendo poco a poco… cuando acumulé un número suficiente de “rallas y puntos”, volví a llamar al Servicio Técnico y me volvieron a enviar una nueva pantalla. Aquí empezó la odisea.
Segundo cambio de pantalla (2 de Febrero 2011).
La nueva pantalla fue de la marca LG, modelo LGD018F. Número de pieza: HT009.
Volvía a reencontrarme con la pantalla que originalmente había tenido en el equipo. No obstante, en esta ocasión, el brillo de la pantalla era muy inferior al de las dos anteriores. Debía trabajar con un nivel de brillo del 100% para obtener el mismo resultado que obtenía con las otras al 70-80%. Comparándola con otras pantallas similares (por ejemplo, una WUXGA de un M4500), mi LG se veía muy apagada e, incluso, “amarillenta”.
Aún así, aunque esta LG no tenía nada que ver con la pantalla Samsung de la que había estado disfrutando durante todo un año, podríamos decir que estaba en el límite de lo aceptable en cuanto a términos de color/brillo/contraste.
No tuve tiempo ni de acostumbrarme, ya que en menos de 15 días, volvió a aparecer una ralla, similar a las que habían aparecido en las pantallas anteriores.
Volví a llamar al Servicio Técnico. En esta ocasión, y dado que el problema ya se había repetido varias veces, a parte del LCD, también me cambiaron el Back Cover (tapa trasera), que incluye todos el cableado del LCD así como el Inverter (circuito que proporciona energía a la pantalla CCFL).
Tercer cambio de pantalla (17 de Febrero 2011)
La nueva pantalla fue de la marca Samsung, modelo SEC5443. Número de pieza: RX392.
Lo primero que noto es un nivel de brillo espectacularmente superior respecto a todas las pantallas que había tenido hasta el momento. Con ésta, debía trabajar al 40-50% del brillo para obtener los mismos resultados que con las dos primeras obtenía al 80%. Una diferencia abismal.
Por lo que respecta a colores y contraste, idénticos al de la Samsung que había tenido anteriormente. Es decir, muy buenos.
No todo podía ser bueno. A los pocos minutos de trabajar sobre fondo blanco, noto que pasa algo raro, no me siento cómodo. Me da la sensación de que la parte inferior de la pantalla está mucho más iluminada que el resto. Hago una prueba visualizando un fondo negro con el brillo al máximo, obteniendo el resultado que se aprecia en la fotografía:
Llamo al Servicio Técnico para dejar constancia del problema (¡me habían cambiado la pantalla el día anterior!) y preguntar si lo que me sucede es normal. Comento que esta pantalla brilla muchísimo más que todas las que he tenido anteriormente. Tras ver las fotografías me dicen que la pantalla es defectuosa y hay que cambiarla nuevamente.
No obstante, consultando varios foros especializados como NotebookReview, constato que varios usuarios reportan exactamente el mismo problema con la retroiluminación de pantallas Samsung entregadas en equipos M4400 del 2009. Esto me lleva a pensar que este problema de retroiluminación es común en todas las pantallas de este fabricante que se distribuyeron inicialmente, dado que la pantalla Samsung que yo había tenido anteriormente no presentaba este problema.
Cuarto cambio de pantalla (22 de Febrero de 2011)
La nueva pantalla vuelve a ser marca LG (número de pieza: HT009), pero en esta ocasión, tanto en el LCD como en la caja hay una etiqueta con la palabra Refurbished (reutilizada / reparada).
El técnico me instala la pantalla y nada más encenderla se me ponen los pelos de punta. Era evidente el motivo de la devolución por parte de algún otro cliente, y también era evidente que no habían “reparado” la pantalla. Una relación de contraste absolutamente espeluznante, por decir que “tenía contraste”. El fondo negro que aparece en la pantalla nada más encender el equipo (con el logo de Dell), era totalmente grisáceo en lugar de negro y la sensación trabajando en Windows se puede reproducir poniendo el contraste al 0 en vuestra configuración de escritorio.
Le digo al técnico que, por favor, vuelva a ponerme la pantalla anterior, ya que prefiero quedarme como estaba.
Y así me he quedado.
Por mis ojos han pasado 5 pantallas, de dos fabricantes distintos, y todas ellas diferentes.
Así, dejando de lado el problema de los “puntos y rallas” (que quizá era debido a un problema de cableado del LCD o del Inverter), puedo concluir que las dos pantallas iniciales (cada una con la configuración de color propia del fabricante), eran correctas, no presentaban “defectos” de fábrica. Pero, de las tres siguientes, una estaba en el “límite” de lo aceptable y las dos últimas presentaban claramente problemas relacionados con la retroiluminación.
El principal problema es que todas estas pantallas (independientemente del fabricante, la versión y si están reparadas o son nuevas), están agrupadas bajo el mismo número de pieza (inicialmente siempre piden la HT009, aunque a veces llegue la RX392) lo que hace imposible solicitar un modelo u otro. Es decir, es una auténtica lotería.
He de decir, no obstante, que el Soporte Técnico de Dell se ha comportado de manera impecable, eficaz y profesional. En cada llamada me han atendido muy amablemente, incluso disculpándose por las molestias que estos problemas me estaban causando, y siempre, al día siguiente de la llamada, he tenido a un técnico con una nueva LCD bajo el brazo donde he indicado, dispuesto a realizar la reparación.
Aún así, es increíble que un equipo de la gama más alta de Dell, cuyo precio ronda los 2.000 € (este equipo costó 1.915 €), tenga estos problemas. ¿Dónde están los controles de calidad?
Estoy agotado. Agotado y escarmentado. Mi próximo equipo tendrá, sin dudarlo, una pantalla con retroiluminación LED, y me pensaré muy seriamente si volverá a ser Dell.



